En la proximidad de tu cuerpo.
Miro tu cara, tus ojos dormidos,
tu aliento de olor a caña.
Tu cuerpo toma límites
cerca del mío,
enlazas las piernas por encima de las mías.
Pasas tu brazo por mis hombros.
De pronto cantas una tonada.
Es una canción que oigo mientras duermo,
Y, cuando despierto
¿Si la pudiera recordar?
¡Te quiero! Me dices mil veces.
Entonces duermes.
Acompaso mi respiración con la tuya.
Me ahogo, me desespero,
me das la espalda.
En tu sueño profundo,
no existo, te retiras de mi cuerpo.
¡Quiero permanecer en ti!
No sé estar solo.
¡Te quiero para siempre!
Tú solo duermes.
Mi cabeza es lava ardiente,
En mi boca solo escarcha.
Miro tu pelo
Cae por la espalda,
Se desliza
baja hacia el pecho.
¡Es como una morena!
Me roba tus senos.
Mis manos sienten,
la delicia de tu cuello,
se crispan,
se aferran,
lo aprietan.
Nada cambia.
Tú pareces dormida.
Salgo.
Se mira a lo lejos un hombre que lee un libro.
Comentarios recientes